Todo comenzó mucho antes de pensar que iba a dedicarme a esto

Desde bastante jovencita me ha interesado el tema de la salud.

Recuerdo cuando me diagnosticaron asma con 8 años ya fuimos recorriendo mi madre y yo varios médicos y terapias para acompañar este diagnóstico y no quedarnos simplemente en el fármaco que me pautaban.

Más tarde, cuando ya me hacía cargo de mi propia salud recuerdo leer y buscar insaciablemente respuestas para mi asma, mi alérgia, mi inflamación, mis reglas dolorosas, mi ansia por comer… y eso me llevó a acumular formaciones y cientos de horas de lectura intentando comprender la relación entre la fisiología y los hábitos de vida, buscando la RAÍZ de mi malestar.

Poner en práctica todo aquello que estudiaba y observar la mejoría en mis propias carnes fue dando consistencia a la idea de que detrás de un diagnóstico hay mucho que hacer para mejorar (alimentación, movimiento, horarios, relaciones). Y que detrás de todos aquellos síntomas molestos había un hilo que los conectaba.

De manera orgánica la gente de mi entorno, mi familia y mis amistades, se acercaban para preguntarme sobre sus molestias en tema de alimentación y hábitos. Fué cuando empecé a observar otras “patologías” y desequilibrios que no eran los míos. Y a su vez, empecé a darme cuenta de cuántas mujeres había a mi alrededor con molestias parecidas. Molestias con las que, generacionalmente, durante años, habíamos aprendiamos a convivir.

Encontraba hinchazón, cansancio, reglas dolorosas, ansiedad con la comida y una sensación de desconexión profunda que nadie sabía nombrar.
Pero realmente fue después de convertirme en mamá y nacer mi peque con algunos problemas de salud lo que me llevó a profundizar en mis estudios y adentrarme en estudios reglados sobre Nutrición, microbiota y PNI (entre otros) para dedicarme profesionalmente a ello.

Fue en este trayecto hacia lo profundo dónde descubrí que la mayoría de los desequilibrios que encontraba en estas mujeres con malestares parecidos, comparten un orígen: habernos desconectado de los hábitos y estilo de vida que necesitamos. Y esto da lugar a problemas metabólicos de todo tipo. Conocer nuestra fisiología y instaurar hábitos cotidianos que nos cuiden nos acerca a sentirnos mas “saludable/energéticas/equilibradas…

Así que puedo decir que estoy aquí por la búsqueda incansable de mi propia salud y la de mi familia, que me trajo estas ganas de comprender la complejidad de nuestro equilibrio, para descubrir que la respuesta está en las cosas más sencillas : cuidar aquello de lo que nos nutrimos: (alimentos, entornos, relaciones personales…)